El 4 de octubre de 2019, nuestro proyecto social coincidió con el Día del Estudiante, por lo que organizamos una excursión educativa con los alumnos de la escuela de Quishuarani, en la que también participaron padres de familia y docentes. Contamos con un guía especializado en el trabajo con niños, y nos dirigimos al pueblo de Lares para recoger a los estudiantes. Aunque eran pequeños, todos estaban muy entusiasmados por aprender más sobre nuestra historia.
Nuestra primera parada fue en Qenqo y el complejo arqueológico de Saqsayhuamán. Para la mayoría de los niños era la primera vez que visitaban este lugar. Al llegar, todos bajaron del autobús llenos de emoción. Durante el recorrido, caminaron en orden sujetando una cuerda que les ayudaba a mantenerse juntos. Disfrutamos de la visita a Saqsayhuamán y, al finalizar, compartimos un helado.
Luego nos dirigimos al Museo Inka, donde pudieron conocer la colección de keros (vasos ceremoniales tallados en madera), textiles, momias, ídolos de oro y plata maciza, además de armas, herramientas y cerámicas incas. La arquitectura del museo refleja la grandeza de la época colonial, destacando su balcón exterior con una columna central en forma de cariátide. Este museo, perteneciente a la Universidad Nacional, alberga una extensa colección de piezas arqueológicas de la cultura inca. Allí, cada niño aprendió en detalle la importancia de cada objeto, demostrando un profundo respeto y admiración por todo lo que descubrieron.
Posteriormente visitamos el Museo Qoricancha para conocer más sobre los pueblos que habitaron estas tierras. Los niños aprendieron acerca de las piezas preincas, incas y coloniales halladas durante las excavaciones realizadas en Qoricancha entre 1992 y 1995 (en quechua, Qoricancha significa “patio de oro”). Después de tomar fotografías, llegó el momento de almorzar. El grupo ya estaba cansado y con mucho apetito, por lo que regresamos al autobús. Mientras esperábamos la comida, compartimos canciones y momentos de alegría. Cuando finalmente se sirvió el almuerzo, la gratitud y felicidad de los niños hicieron que todo el esfuerzo valiera la pena.
Después del almuerzo, disfrutaron de un tiempo libre en el área de juegos. Más tarde, continuamos nuestro recorrido hacia el AEROPUERTO ALEJANDRO VELASCO ASTETE. Sin duda, los niños llamaron la atención de muchos viajeros, quienes se acercaban para fotografiarlos. En el aeropuerto, un guía especializado les explicó detalladamente el funcionamiento de las instalaciones, las labores de los pilotos y diversos aspectos de la operación aeroportuaria. También pudieron observar de cerca los aviones, a los que llamaban con entusiasmo “gigantes cóndores de metal”. Fue una experiencia inolvidable para todos.
Tras tomar muchas fotografías y disfrutar de esta última visita, llegó el momento de regresar a casa. Nos despedimos mientras abordaban el autobús para emprender el viaje de aproximadamente cuatro horas de regreso a su comunidad desde la ciudad de Cusco.
Nos sentimos profundamente agradecidos y orgullosos de haber formado parte de esta experiencia y de la familia de Alpaca Expeditions.
GRACIAS, ALPACA EXPEDITIONS