Salimos a las 6:00 a. m. con destino al pequeño poblado de Pampahuaylla, cerca de la localidad de Limatambo, donde nos esperaba un grupo de niños listos para vivir una nueva aventura. Como es habitual en las comunidades andinas más alejadas, las presentaciones se realizaron de manera muy formal, aunque siempre en un ambiente de alegría. Nos acompañó su querida y respetada maestra, Carmen Angélica Quispe, quien participó con mucho entusiasmo para apoyar a sus estudiantes.
Todos estaban muy emocionados por tener la oportunidad que Alpaca Expeditions ofrece cada semana a través de nuestros Proyectos Sociales, en la iniciativa llamada Domingos Culturales, la cual permite que diferentes grupos de comunidades locales visiten lugares que, de otro modo, quizá nunca tendrían la oportunidad de conocer, incluidos los sitios arqueológicos que han hecho famoso al Perú en todo el mundo. Nuestro guía, Osmar, desempeñó un papel muy importante durante la jornada, ya que fue el encargado de introducir a los niños en la fascinante historia de Cusco.
Después de disfrutar de un desayuno ligero para comenzar el día con energía, nos dirigimos al enigmático complejo arqueológico de Saqsayhuamán. Los niños quedaron impresionados no solo por la inmensa explanada y la monumentalidad de sus construcciones de piedra, sino también por la historia que guarda este lugar.
Luego visitamos Q’enqo, donde los niños escucharon atentamente cada explicación de nuestro guía. Las historias que compartió despertaron su imaginación y les hicieron sentir que revivían momentos muy importantes de la historia. El grupo hizo muchas preguntas, y el guía respondió cada una de ellas con entusiasmo. Después de la visita, disfrutaron de un breve momento de descanso en este hermoso lugar.
A continuación, abordamos nuevamente el autobús para recorrer un corto trayecto hasta Puka Pukara, cuyo nombre significa “Fortaleza Roja”, debido al color de las piedras con las que fue construida. Nuestro guía utilizó explicaciones muy dinámicas para despertar el interés de los niños y facilitar la comprensión de la importancia de este centro arqueológico. Allí vivieron momentos inolvidables y continuaron el recorrido con mucho entusiasmo hacia nuestra siguiente parada: Tambomachay.
En este sitio, los niños conocieron la historia y el valor de este fascinante lugar, que se cree fue utilizado como baños ceremoniales por los incas. La visita despertó aún más su curiosidad y los transportó imaginariamente al pasado, por lo que no dejaron de hacer preguntas durante todo el recorrido.
Una de las estudiantes, Kelly Champi, comentó:
“¡Es imposible creer que los incas hayan construido obras tan grandes sin arquitectos ni ingenieros! ¡Hoy en día los necesitamos incluso para construir una casa pequeña!”
Los niños comprendieron que Cusco alberga innumerables lugares de gran valor histórico y cultural, dignos de ser conocidos y preservados.
Después de una mañana llena de diversión y aprendizaje bajo un día soleado, llegó la hora del almuerzo. Después de tanto recorrer y descubrir nuevos lugares, todos tenían mucho apetito. El almuerzo también fue una excelente oportunidad para conocer mejor a los niños, escuchar sus bromas y comprobar cuánto estaban disfrutando de su Domingo Cultural.
Al terminar de almorzar, abordamos nuevamente el autobús para realizar el hermoso recorrido de aproximadamente una hora por los caminos sinuosos que conducen al Valle Sagrado y al complejo arqueológico de Pisaq. Los niños corrieron hacia el sitio para admirar la majestuosidad de este fascinante lugar.
Luego ascendimos hasta la parte más alta del complejo, donde hicimos una breve pausa para descansar. Fue entonces cuando comenzó una verdadera lluvia de preguntas. Eran un grupo muy dinámico y lleno de curiosidad. Al finalizar la visita guiada y las explicaciones en el sitio, decidimos darles un tiempo libre para explorar en grupos pequeños de cinco integrantes. Ver el entusiasmo con el que estos niños, descendientes de los incas, descubrían y valoraban su propio legado cultural fue realmente emocionante.
Una vez concluidas todas las visitas, los niños regresaron al autobús para iniciar el viaje de vuelta. Durante el trayecto comenzaron a jugar mientras compartían preguntas y comentaban todo lo que habían aprendido a lo largo del día. Poco a poco, el cansancio empezó a hacerse notar. De repente, el autobús quedó completamente en silencio y, al mirar hacia atrás, descubrimos que todos dormían profundamente.
Cuando llegamos a su querida comunidad de Pampahuaylla, llegó el momento de despedirnos. Para nosotros fue un verdadero privilegio haber formado parte de este maravilloso proyecto.
Agradecidos por haber compartido esta jornada, nos despedimos de nuestros 16 maravillosos niños.
¡GRACIAS, PAMPAHUAYLLA!
¡GRACIAS, ALPACA EXPEDITIONS!