Fomentar el intercambio cultural
Crear un ambiente de convivencia grupal basado en el afecto, el respeto y la libertad.
El 100 % de nuestros porteadores trabaja en el Camino Inca, pero solo el 5 % ha tenido la oportunidad de conocer Machu Picchu. Por ello, en Alpaca Expeditions consideramos que los viajes educativos son una experiencia de gran valor. A través de metodologías y estrategias adecuadas, buscamos transmitirles la historia de su pueblo y fortalecer su identidad cultural.
En esta ocasión elegimos la pequeña comunidad de Lares, ubicada a 3,171 metros sobre el nivel del mar, con una población de aproximadamente 60 habitantes entre niños y adultos, pertenecientes a una misma comunidad.
Iniciamos nuestro recorrido el 21 de septiembre. Recogimos al grupo en Lares a las 7:00 a. m. y emprendimos el viaje hacia el complejo arqueológico de Pisaq, donde pudieron conocer más sobre la historia de este importante sitio. Los participantes escucharon atentamente las explicaciones de nuestro guía y realizaron numerosas preguntas, mostrando un gran interés por aprender.
Al finalizar la visita en Pisaq, abordamos nuevamente el autobús para disfrutar del almuerzo preparado por los cocineros de Alpaca Expeditions. Después continuamos hacia el complejo arqueológico de Ollantaytambo, donde nuestros guías compartieron la historia de este emblemático lugar.
Durante la visita, el grupo pudo observar el cerro de Pinkuylluna, un sitio que conserva importantes vestigios de la época inca. Aprendieron mucho sobre la historia de la región, aunque al finalizar la tarde ya se encontraban algo cansados y listos para cenar.
Alrededor de las 7:00 p. m., nos dirigimos a la estación para abordar el tren con destino al pueblo de Aguas Calientes. Para muchos de ellos era la primera vez que viajaban en tren, por lo que vivieron la experiencia con gran emoción. Durante el trayecto compartieron risas y bromas en quechua, disfrutando cada momento del viaje.
Al llegar a Aguas Calientes, ya entrada la noche, nos dirigimos al hotel para que todos pudieran descansar.
A las 5:00 a. m. del día siguiente, el grupo estaba listo para iniciar una nueva aventura. Después del desayuno, abordamos los autobuses que nos llevaron hasta Machu Picchu.
Al llegar, muchos visitantes observaban con alegría y curiosidad a nuestro grupo. Ingresamos al santuario y quedaron maravillados por la grandeza del lugar. Recorrer Machu Picchu en familia fue una experiencia única para todos.
Durante la visita guiada, aprendieron que la ciudad fue concebida en armonía con la Pachamama, la deidad andina que representa a la Madre Tierra. La energía y la belleza del lugar hicieron que todos disfrutaran profundamente de la experiencia.
Al concluir el recorrido regresamos a Aguas Calientes para almorzar y, posteriormente, abordamos el tren de regreso hacia Ollantaytambo. El grupo se mostró muy feliz por todo lo vivido durante esta inolvidable aventura.
Finalmente llegó el momento de despedirnos. El autobús de la empresa nos llevó de regreso a Lares, donde dimos por concluido este hermoso viaje. Como muestra de agradecimiento, los pobladores nos obsequiaron papas y otros productos nativos de la comunidad.
Sin duda, compartimos esta experiencia con un grupo extraordinario y vivimos momentos que nunca olvidaremos.