El segundo día nos reunimos en el lobby del hotel para disfrutar de un desayuno temprano y luego caminamos hasta la estación de autobuses. Todos los turistas y demás visitantes de Machu Picchu quedaron fascinados al ver un grupo tan grande, ¡todos vestidos con su ropa tradicional! Subimos a uno de los primeros autobuses en salir y todos estaban muy felices de comenzar una mañana tan especial.
Al llegar a Machu Picchu, el momento más emocionante para ellos fue cuando llegamos a la Casa del Vigilante de los incas. Nuestros porteadores, sus esposas y sus hijos estaban llenos de alegría por encontrarse en una de las Nuevas Siete Maravillas del Mundo, un sueño hecho realidad para estas familias agricultoras que, con frecuencia, nunca salen de sus comunidades. Allí estaban, recorriendo las magníficas ruinas construidas por sus antepasados, los incas.
Después de presentar sus documentos de identificación en el puesto de control de ingreso, todos nos dirigimos al famoso mirador de Machu Picchu, donde cada familia pudo tomarse sus fotografías. Luego comenzamos el recorrido por Machu Picchu (¡en quechua!), gracias a nuestros extraordinarios guías: Amoroso, Elio, Yoel y Sabino.
Recorrimos todo Machu Picchu y tomamos muchísimas fotografías de ellos, las cuales convertiremos en un DVD/video para que puedan conservar ese recuerdo.
Finalmente, regresamos en autobús desde Machu Picchu hasta Aguas Calientes para almorzar. Después tomamos el tren de las 2:55 p. m. hacia Ollantaytambo, donde los autobuses de Alpaca Expeditions nos esperaban para llevarnos de regreso a su comunidad, a la que llegamos alrededor de las 8:00 p. m.